EN PRIMERA PERSONA: MAURICIO SELVA

2020-06-05

“En el automovilismo empecé casi de casualidad. Yo jugaba al futbol y Homero me prometió que me iba a comprar una moto si metía algún gol. Cuando metí el gol no se apareció con una moto, sino con un karting. Y ahí arrancó todo”. La frase es de Mauricio Selva, quien pasó por el living virtual del Turismo 4000 Argentino integrando el ciclo de charlas via Instagram Live, en la tranquilidad de la noche en Urquiza, donde reside en la casa que recientemente construyó.

“Había algunas cosas que necesitaba cumplir. Por caso tener la casa fuera del campo, hace poco más de un año que vivimos acá. Eso, y otras cosas me llevaron a parar de correr un año. Pero esto es una pasión, y como tal sabía que pronto iba a volver a correr”, reconoció quien ganó los campeonatos de 2015 y 2016 con su sello distintivo del derrape controlado, con el que rompió un axioma de la física: con Mauricio Selva, lo que transita de costado va para adelante.

Encuentra en el karting y en su paso por los zonales el fundamento de tal estilo de manejo, “porque así aprendí a manejar los autos de carrera y me gusta, de hecho. Sé que la gente lo disfruta y le gusta ver un auto de costado, pero supe manejarlo así y hasta ahora me funcionó”, se sinceró quien comparó el automovilismo con su actividad particular. “Trabajar con las máquinas agrícolas podría ser algo parecido al automovilismo: hay que estar encima de las máquinas, cuidarlas, y usarlas como se debe. Me dedico íntegramente a la actividad en el campo y el automovilismo es un hobby para mí, feliz de poder practicarlo y seguir haciéndolo, entiendo por varios años más”.

En ese momento, comentó cómo es el trabajo en el campo. “Es intenso, demanda todo el día. Varias veces nos pasó que teníamos la carrera encima, dejábamos de trabajar, íbamos a correr, y el domingo apenas llegábamos me subía a la cosechadora y seguía trabajando. Cuando corríamos más temprano, terminaba la carrera y a las dos de la tarde del mismo domingo seguíamos la cosecha que dejábamos antes de correr. Ocurre que gracias a mi trabajo puedo darme el gusto de correr a este nivel, más seguro no podría hacer en el automovilismo”.

Su llegada al Turismo 4000 Argentino se produjo hace 16 años. Fue en el Autódromo Hermanos Emiliozzi (Olavarría), con una recordada Chevy Malibu. “Cuando llegamos al Turismo 4000 Argentino era como tocar el cielo con las manos, desde nuestra ciudad llegábamos al automovilismo nacional, a una categoría que en aquel momento tenía muchos autos y muy buenos pilotos como ahora. En el Turismo 4000 Argentino encontré mi techo en el automovilismo, puedo correr en la categoría porque tengo el presupuesto ideal para hacerlo, de tener que avanzar en el automovilismo no podría correr más que algunas carreras. De hecho me invitaron a los 1000 kilómetros de TC, pero tenía que hacer algunas carreras en el TC Mouras y entendí que no era lo que podía hacer. Giré por medio de Christian Pereyra en el Ford de Juanto Catalán Magni en La Plata algunas vueltas, y mi viejo tiene una camioneta que va a correr Mariano Werner que algún momento quiero probar. Pero no más que eso”, afirmó.

Mauricio Selva. Con derrape controlado, armó su perfil de ídolo gracias a ese sello distintivo que le permitió ganar carreras y campeonatos. Establecido en nuestra categoría, quiere volver a ese lugar que siempre ocupó. “Nos falta poco para volver a ganar”, avisó. “Christian Pereyra hizo un trabajo excelente en los autos y ya estamos nuevamente entre los protagonistas. Ese año que no corrí se notó mucho el avance y la evolución de la categoría, que siempre es competitiva y entrega grandes espectáculos”.